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		<title><![CDATA[Sonett-Forum - Núñez de Arce, Gaspar]]></title>
		<link>https://sonett.fontane-place.de/</link>
		<description><![CDATA[Sonett-Forum - https://sonett.fontane-place.de]]></description>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 12:03:40 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[A un traidor afortunado]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8571</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:19:58 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8571</guid>
			<description><![CDATA[A un traidor afortunado<br />
<br />
<br />
	   ¡Goza, goza en tu infamia! La serena		<br />
	y osada faz levanta satisfecho:		<br />
	insulta la virtud, huella el derecho,		<br />
	y arrostra la opinión que te condena.		<br />
<br />
<br />
	   Como lugar de crímenes que llena	 	<br />
	de cruces la piedad, muestra tu pecho,		<br />
	si para el vil a las perfidias hecho		<br />
	son premios los honores y no pena.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Alienta pues! La multitud olvida,		<br />
	el tiempo envuelve la verdad en dudas,	 <br />
	la historia engaña, el éxito sanciona.		<br />
<br />
<br />
	   Únicamente amargará tu vida		<br />
	la implacable conciencia, el juez de Judas,		<br />
	que ni olvida, ni miente, ni perdona.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[A un traidor afortunado<br />
<br />
<br />
	   ¡Goza, goza en tu infamia! La serena		<br />
	y osada faz levanta satisfecho:		<br />
	insulta la virtud, huella el derecho,		<br />
	y arrostra la opinión que te condena.		<br />
<br />
<br />
	   Como lugar de crímenes que llena	 	<br />
	de cruces la piedad, muestra tu pecho,		<br />
	si para el vil a las perfidias hecho		<br />
	son premios los honores y no pena.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Alienta pues! La multitud olvida,		<br />
	el tiempo envuelve la verdad en dudas,	 <br />
	la historia engaña, el éxito sanciona.		<br />
<br />
<br />
	   Únicamente amargará tu vida		<br />
	la implacable conciencia, el juez de Judas,		<br />
	que ni olvida, ni miente, ni perdona.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Luz y vida]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8570</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:18:51 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8570</guid>
			<description><![CDATA[Luz y vida<br />
<br />
<br />
	   Cuando en el seno de la noche fría		<br />
	oculta el sol su resplandor fecundo,		<br />
	es para renacer, y espera el mundo		<br />
	la nueva luz con el cercano día.		<br />
<br />
<br />
	   Mas ¿quién penetra la inquietud sombría	 	<br />
	que abruma el corazón del moribundo?		<br />
	¿Quién sabe lo que guarda ese profundo		<br />
	crepúsculo moral de la agonía?		<br />
<br />
<br />
	   Desde la alta región del firmamento		<br />
	el sol, en acordado movimiento,	 <br />
	con la nocturna oscuridad alterna.		<br />
<br />
<br />
	   Pero tú, miserable vida humana,		<br />
	no mueres hoy para brillar mañana.		<br />
	¡Ay, no! tu noche es lóbrega y eterna.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Luz y vida<br />
<br />
<br />
	   Cuando en el seno de la noche fría		<br />
	oculta el sol su resplandor fecundo,		<br />
	es para renacer, y espera el mundo		<br />
	la nueva luz con el cercano día.		<br />
<br />
<br />
	   Mas ¿quién penetra la inquietud sombría	 	<br />
	que abruma el corazón del moribundo?		<br />
	¿Quién sabe lo que guarda ese profundo		<br />
	crepúsculo moral de la agonía?		<br />
<br />
<br />
	   Desde la alta región del firmamento		<br />
	el sol, en acordado movimiento,	 <br />
	con la nocturna oscuridad alterna.		<br />
<br />
<br />
	   Pero tú, miserable vida humana,		<br />
	no mueres hoy para brillar mañana.		<br />
	¡Ay, no! tu noche es lóbrega y eterna.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La esfinge]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8569</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:18:06 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8569</guid>
			<description><![CDATA[La esfinge<br />
<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   La caravana por camino incierto		<br />
	con recelosa indecisión avanza,		<br />
	temiendo a cada paso la acechanza		<br />
	de las nómadas tribus del Desierto.		<br />
<br />
<br />
	   Por todas partes el espacio abierto	 	<br />
	se pierde en fatigosa lontananza,		<br />
	y donde quiera que la vista alcanza		<br />
	todo está triste, desolado, muerto.		<br />
<br />
<br />
	   Ni verde selva, ni azulado monte		<br />
	el mar limitan de infecunda arena	 <br />
	en que el dócil camello hunde su planta,		<br />
<br />
<br />
	   y sólo al fin del diáfano horizonte,		<br />
	brillando al sol, inmóvil y serena,		<br />
	la misteriosa esfinge se levanta.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   Sembrado está de huesos, que calcina		<br />
	sol inclemente, el árido contorno,		<br />
	y por el aire, ardiente como un horno,		<br />
	no cruza ni una humilde golondrina.		<br />
<br />
<br />
	   Alza polvo sutil densa neblina	 	<br />
	de la cansada caravana en torno,		<br />
	que, rindiéndose al peso del bochorno,		<br />
	con soñolienta postración camina.		<br />
<br />
<br />
	   Nada su sed inextinguible aplaca,		<br />
	ante se irrita más, cuanto más finge	 	<br />
	gratos oasis el febril anhelo.		<br />
<br />
<br />
	   Y en la remota línea se destaca		<br />
	la gigantesca mole de la Esfinge,		<br />
	impenetrable y muda como el cielo.		<br />
<br />
<br />
<br />
III<br />
<br />
<br />
	   Buscando alivio a sus atroces penas,		<br />
	en su camello el árabe dormita;		<br />
	mas ¡ay!, de pronto se incorpora y grita		<br />
	y siente hervir la sangre de sus venas.		<br />
<br />
<br />
	   Es que el simum, rompiendo sus cadenas,	 	<br />
	oscurece la bóveda infinita		<br />
	y con terrible convulsión agita		<br />
	el vasto mar de líbicas arenas.		<br />
<br />
<br />
	   El monstruo asolador todo lo arrasa,		<br />
	arrolla en desatado torbellino	 	<br />
	la caravana sin ventura, y pasa.		<br />
<br />
<br />
	   Y cuando vuelve a sosegarse el llano,		<br />
	allá, ciega y brutal como el Destino,		<br />
	cota la Esfinge el término lejano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La esfinge<br />
<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   La caravana por camino incierto		<br />
	con recelosa indecisión avanza,		<br />
	temiendo a cada paso la acechanza		<br />
	de las nómadas tribus del Desierto.		<br />
<br />
<br />
	   Por todas partes el espacio abierto	 	<br />
	se pierde en fatigosa lontananza,		<br />
	y donde quiera que la vista alcanza		<br />
	todo está triste, desolado, muerto.		<br />
<br />
<br />
	   Ni verde selva, ni azulado monte		<br />
	el mar limitan de infecunda arena	 <br />
	en que el dócil camello hunde su planta,		<br />
<br />
<br />
	   y sólo al fin del diáfano horizonte,		<br />
	brillando al sol, inmóvil y serena,		<br />
	la misteriosa esfinge se levanta.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   Sembrado está de huesos, que calcina		<br />
	sol inclemente, el árido contorno,		<br />
	y por el aire, ardiente como un horno,		<br />
	no cruza ni una humilde golondrina.		<br />
<br />
<br />
	   Alza polvo sutil densa neblina	 	<br />
	de la cansada caravana en torno,		<br />
	que, rindiéndose al peso del bochorno,		<br />
	con soñolienta postración camina.		<br />
<br />
<br />
	   Nada su sed inextinguible aplaca,		<br />
	ante se irrita más, cuanto más finge	 	<br />
	gratos oasis el febril anhelo.		<br />
<br />
<br />
	   Y en la remota línea se destaca		<br />
	la gigantesca mole de la Esfinge,		<br />
	impenetrable y muda como el cielo.		<br />
<br />
<br />
<br />
III<br />
<br />
<br />
	   Buscando alivio a sus atroces penas,		<br />
	en su camello el árabe dormita;		<br />
	mas ¡ay!, de pronto se incorpora y grita		<br />
	y siente hervir la sangre de sus venas.		<br />
<br />
<br />
	   Es que el simum, rompiendo sus cadenas,	 	<br />
	oscurece la bóveda infinita		<br />
	y con terrible convulsión agita		<br />
	el vasto mar de líbicas arenas.		<br />
<br />
<br />
	   El monstruo asolador todo lo arrasa,		<br />
	arrolla en desatado torbellino	 	<br />
	la caravana sin ventura, y pasa.		<br />
<br />
<br />
	   Y cuando vuelve a sosegarse el llano,		<br />
	allá, ciega y brutal como el Destino,		<br />
	cota la Esfinge el término lejano.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Grandeza humana]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8568</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:17:35 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8568</guid>
			<description><![CDATA[Grandeza humana<br />
<br />
<br />
	   «¿Quién contra mí? Con el misterio en guerra,		<br />
	nada resiste a mi potente anhelo:		<br />
	Esclavizo la luz, escalo el cielo,		<br />
	bajo al fondo del mar, reino en la tierra.		<br />
<br />
<br />
	   De los secretos que Natura encierra	 	<br />
	voy desgarrando el tenebroso velo,		<br />
	y cuando, en mi ambición, remonto el vuelo,		<br />
	Dios no me espanta ni el dolor me aterra.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Cuán grande soy! Dispongo del estrago.		<br />
	Los mismos dioses que adoré en mi aurora	 	<br />
	hoy, con desdén sacrílego, deshago...»		<br />
<br />
<br />
	   ¡Bah! No tu loco orgullo se desmande:		<br />
	el átomo invisible que devora		<br />
	tu vida y tu soberbia, ese es más grande.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Grandeza humana<br />
<br />
<br />
	   «¿Quién contra mí? Con el misterio en guerra,		<br />
	nada resiste a mi potente anhelo:		<br />
	Esclavizo la luz, escalo el cielo,		<br />
	bajo al fondo del mar, reino en la tierra.		<br />
<br />
<br />
	   De los secretos que Natura encierra	 	<br />
	voy desgarrando el tenebroso velo,		<br />
	y cuando, en mi ambición, remonto el vuelo,		<br />
	Dios no me espanta ni el dolor me aterra.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Cuán grande soy! Dispongo del estrago.		<br />
	Los mismos dioses que adoré en mi aurora	 	<br />
	hoy, con desdén sacrílego, deshago...»		<br />
<br />
<br />
	   ¡Bah! No tu loco orgullo se desmande:		<br />
	el átomo invisible que devora		<br />
	tu vida y tu soberbia, ese es más grande.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Al dolor (2)]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8567</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:17:09 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8567</guid>
			<description><![CDATA[Al dolor<br />
<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   Tú nos recoges al nacer, y en vano		<br />
	es luchar contra ti. Nunca vencido,		<br />
	la vida universal siempre ha gemido		<br />
	sujeta la férreo yugo de tu mano.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Ah!, si en la inmensidad tu soberano	 	<br />
	poder, sobreponiéndose al olvido,		<br />
	el llanto condensase que ha vertido		<br />
	desde su origen el linaje humano;		<br />
<br />
<br />
	   si la lóbrega nube reventara		<br />
	y bajo su espantosa pesadumbre	 <br />
	en lluvia torrencial se desatara,		<br />
<br />
<br />
	   tocando el mundo en su postrero día,		<br />
	el diluvio de lágrimas, la cumbre		<br />
	de los más altos montes cubriría.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   ¿Quién escapa de ti? ¿Quién tu castigo		<br />
	evita? ¿Quién se esconde a tu mirada?		<br />
	Desde que el hombre emprende su jornada		<br />
	de la cuna al sepulcro, va contigo.		<br />
<br />
<br />
	   Mas no con torpe lengua te maldigo	 	<br />
	¡oh Dolor!, cuya fuerza incontrastada,		<br />
	como Dios sacó un mundo de la nada,		<br />
	sacas del mal la luz que adoro y sigo.		<br />
<br />
<br />
	   Fuerte artista que labras tu escultura,		<br />
	el bloque humano sin piedad golpeas	 <br />
	y el bien arrancas de su entraña dura.		<br />
<br />
<br />
	   Chispas de tu cincel son las ideas		<br />
	con que iluminas nuestra noche oscura,		<br />
	cuando tus obras inmortales creas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Al dolor<br />
<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   Tú nos recoges al nacer, y en vano		<br />
	es luchar contra ti. Nunca vencido,		<br />
	la vida universal siempre ha gemido		<br />
	sujeta la férreo yugo de tu mano.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Ah!, si en la inmensidad tu soberano	 	<br />
	poder, sobreponiéndose al olvido,		<br />
	el llanto condensase que ha vertido		<br />
	desde su origen el linaje humano;		<br />
<br />
<br />
	   si la lóbrega nube reventara		<br />
	y bajo su espantosa pesadumbre	 <br />
	en lluvia torrencial se desatara,		<br />
<br />
<br />
	   tocando el mundo en su postrero día,		<br />
	el diluvio de lágrimas, la cumbre		<br />
	de los más altos montes cubriría.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   ¿Quién escapa de ti? ¿Quién tu castigo		<br />
	evita? ¿Quién se esconde a tu mirada?		<br />
	Desde que el hombre emprende su jornada		<br />
	de la cuna al sepulcro, va contigo.		<br />
<br />
<br />
	   Mas no con torpe lengua te maldigo	 	<br />
	¡oh Dolor!, cuya fuerza incontrastada,		<br />
	como Dios sacó un mundo de la nada,		<br />
	sacas del mal la luz que adoro y sigo.		<br />
<br />
<br />
	   Fuerte artista que labras tu escultura,		<br />
	el bloque humano sin piedad golpeas	 <br />
	y el bien arrancas de su entraña dura.		<br />
<br />
<br />
	   Chispas de tu cincel son las ideas		<br />
	con que iluminas nuestra noche oscura,		<br />
	cuando tus obras inmortales creas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El único día del paraíso (13)]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8566</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:15:20 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8566</guid>
			<description><![CDATA[El único día del paraíso<br />
<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   En la bóveda azul, antes sombría,		<br />
	el fulgor de la gloria reverbera,		<br />
	y es el mundo en su breve primavera		<br />
	todo amor, todo paz, todo armonía.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Con qué infantil y extática alegría	<br />
	alzan su vista a la insondable esfera		<br />
	Eva y Adán, cuando por vez primera		<br />
	abren los ojos a la luz del día!		<br />
<br />
<br />
	   Rinden al hombre, sazonado fruto		<br />
	la tierra, el cielo su vital fluido,	 <br />
	música el bosque y obediencia el bruto.		<br />
<br />
<br />
	   Todos vienen a un signo de su dedo:		<br />
	que, en brazos del dolor, aún no ha nacido		<br />
	de las entrañas de la culpa el miedo.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   Despliega el sol, que por Oriente asoma		<br />
	con regia majestad, su intensa llama		<br />
	y el calor de la vida desparrama		<br />
	por la extendida vega y fértil loma.		<br />
<br />
<br />
	   Gustando, incautos, la madura poma	<br />
	cuyo jugo sus picos embalsama,		<br />
	juntos se posan en la misma rama		<br />
	el halcón y la tímida paloma.		<br />
<br />
<br />
	   Por el llano, feraz sin que la reja		<br />
	le desgarre inclemente, en paz bendita	 <br />
	pastan el lobo y la sufrida oveja.		<br />
<br />
<br />
	   Y en el Edén florido, que palpita		<br />
	como un seno fecundo, se refleja		<br />
	la calma de los cielos infinita.		<br />
<br />
<br />
<br />
III<br />
<br />
<br />
	   Eva, que aspira en el jardín ameno		<br />
	el húmedo frescor de la alborada,		<br />
	ve su casta hermosura retratada		<br />
	de manso arroyo en el cristal sereno.		<br />
<br />
<br />
	   Céfiro besa, de perfumes lleno,	 <br />
	su cabellera, como el sol, dorada,		<br />
	que cae en leves ondas desatada		<br />
	sobre el ebúrneo y delicado seno.		<br />
<br />
<br />
	   Quédase un punto atónita, indecisa,		<br />
	quiere luego abrazar la imagen pura		<br />
	que en la corriente trémula divisa,		<br />
<br />
<br />
	   y, al ver rota en el agua su figura,		<br />
	lanza a los ecos su vibrante risa		<br />
	perdiéndose a través de la espesura.		<br />
<br />
<br />
<br />
IV<br />
<br />
<br />
	   La muda soledad del firmamento,		<br />
	como un lago, tranquila y transparente,		<br />
	el murmullo apacible de la fuente,		<br />
	la rumorosa undulación del viento,		<br />
<br />
<br />
	   de la vida el perpetuo movimiento	 	<br />
	que Adán, embelesado, admira y siente,		<br />
	todo sume su espíritu inocente		<br />
	en grave y religioso arrobamiento.		<br />
<br />
<br />
	   Con el llanto agolpándose a sus ojos,		<br />
	sobrecogido ante grandeza tanta,	 <br />
	póstrase, en tierna adoración, de hinojos.		<br />
<br />
<br />
	   Y es, bajo el solio del espacio inmenso,		<br />
	la primera oración que a Dios levanta,		<br />
	pura cual nube de oloroso incienso.		<br />
<br />
<br />
<br />
V<br />
<br />
<br />
	   Eva, por la serpiente seducida,		<br />
	cede al funesto ardor que la devora		<br />
	y vuelve a Adán, confusa y tentadora,		<br />
	de su belleza virginal vestida.		<br />
<br />
<br />
	   Por gustar de la fruta apetecida	 	<br />
	que despierta sus ansias en mal hora,		<br />
	suplica humilde, apasionada llora		<br />
	y en su inquietud febril de Dios se olvida.		<br />
<br />
<br />
	   Fuego devorador y repentino		<br />
	de Adán enciende el contenido celo		<br />
	y abre a su infausta rebelión camino.		<br />
<br />
<br />
	   Y cuando, en lucha con su propio anhelo,		<br />
	sucumbe al dulce halago femenino,		<br />
	va el sol llegando a la mitad del cielo.		<br />
<br />
<br />
<br />
VI<br />
<br />
<br />
	   ¡Cuán tremendo el estigma del pecado		<br />
	sobre sus almas consternadas pesa		<br />
	al ver pasar, como fugaz pavesa		<br />
	barrida por el viento, el goce hurtado!		<br />
<br />
<br />
	   Núblase el cielo de repente, el pardo	 	<br />
	se agosta, el canto de las aves cesa		<br />
	y huyen gimiendo por la selva espesa		<br />
	las fieras en tropel desordenado.		<br />
<br />
<br />
	   Como vagas imágenes de un sueño,		<br />
	brillan y se deshacen de improviso		<br />
	las dichas del Edén, antes risueño.		<br />
<br />
<br />
	   Y en la gran dispersión del Paraíso,		<br />
	sólo queda a las plantas de su dueño,		<br />
	aullando de terror, el can sumiso.		<br />
<br />
<br />
<br />
VII<br />
<br />
<br />
	   «¡Gemid, gemid por vuestra infausta suerte,		<br />
	-truena la voz de Dios desde la altura-		<br />
	la paz del mundo en negra desventura		<br />
	vuestra soberbia ingratitud convierte!		<br />
<br />
<br />
	   Tú, Adán, tú labrarás como más fuerte,	 	<br />
	desde hoy la tierra, a tus esfuerzos dura,		<br />
	y será siempre tu progenie impura		<br />
	esclava del dolor y de la muerte.		<br />
<br />
<br />
	   Salid, hasta que en hora venidera,		<br />
	el pie de una mujer inmaculada	 <br />
	la frente aplaste de la sierpe artera.»		<br />
<br />
<br />
	   Dijo, y blandiendo su fulmínea espada		<br />
	el ángel del Señor, echólos fuera		<br />
	del mustio Edén, y les cerró la entrada.		<br />
<br />
<br />
<br />
VIII<br />
<br />
<br />
	   La tarde empieza a declinar. Con paso		<br />
	medroso y torpe, la infeliz pareja		<br />
	de aquel lugar de perdición se aleja, 		<br />
	dirigiendo su rumbo hacia el ocaso.		<br />
<br />
<br />
	   El tímido pudor ante el fracaso	 <br />
	de la ventura humana, huye y los deja,		<br />
	y con rígida piel de blanca oveja		<br />
	cubren su cuerpo macilento y laso.		<br />
<br />
<br />
	   Cada vez es más áspero el camino:		<br />
	difusa franja de matices rojos	 <br />
	arrebola el celaje vespertino.		<br />
<br />
<br />
	   Avanzan, y al través de los abrojos		<br />
	con susto ven, del animal dañino		<br />
	que está en acecho, relucir los ojos.		<br />
<br />
<br />
<br />
IX<br />
<br />
<br />
	   La rencorosa culpa que con ellos		<br />
	marcha invisible, sus conciencias muerde		<br />
	para que el bien pasado les recuerde		<br />
	el dolor, y se ericen sus cabellos.		<br />
<br />
<br />
	   Ya la tierra, a los pálidos destellos	<br />
	de amortiguada luz, sus galas pierde		<br />
	y no muestran el monte, ni la verde		<br />
	selva, ni el cielo azul tonos tan bellos.		<br />
<br />
<br />
	   La tristeza aumentando del paisaje,		<br />
	oyen por donde van, lúgubre y queda		<br />
	la voz de su delito que los nombra.		<br />
<br />
<br />
	   Y lejos, por los troncos y el follaje		<br />
	de la intrincada y tétrica arboleda,		<br />
	ven flotar los fantasmas de las sombras.		<br />
<br />
<br />
<br />
X<br />
<br />
<br />
	   El sol, al trasponer la última cumbre,		<br />
	su disco agranda y por instantes crece,		<br />
	y está tan encendido, que parece		<br />
	el rojizo horizonte, un mar de lumbre.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Oh Dios! Bajo su enorme pesadumbre	 <br />
	se precipita el sol. ¡Todo fenece!		<br />
	Eva temblando grita y desfallece,		<br />
	presa de su mortal incertidumbre.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Es el incendio, es el incendio!, -gime		<br />
	desesperado Adán- ¡Tal vez la llama	 <br />
	que purifica el alma y la redime!		<br />
<br />
<br />
	   Y alzando al alto cielo que se inflama		<br />
	la faz inquieta, en su terror sublime,		<br />
	-¡Dios que ofendí, misericordia! -clama.		<br />
<br />
<br />
<br />
XI<br />
<br />
<br />
	   Rendidos por la angustia y el espanto		<br />
	caen en honda congoja, y mientras dura		<br />
	su lánguido sopor, la noche oscura		<br />
	cubre los cielos con su negro manto.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Ay!, al volver de su estupor, ¡con cuánto	 	<br />
	afán, mezcla de asombro y de pavura,		<br />
	clavan en las tinieblas de la altura		<br />
	su mirada tenaz, que ciega el llanto!		<br />
<br />
<br />
	   Con el aura que calla el ruido expira.		<br />
	Un astro sin calor, por el sombrío	 <br />
	y mudo espacio, amarillento gira.		<br />
<br />
<br />
	   Y, abrazándose a Adán, en su extravío,		<br />
	Eva balbuce sollozando: -¡Mira!		<br />
	¡Es el sol que se muere! ¡Siento frío!		<br />
<br />
<br />
<br />
XII<br />
<br />
<br />
	   Y la celeste bóveda enlutada		<br />
	es para su creciente desconcierto,		<br />
	urna de un mundo desquiciado y muerto		<br />
	que toca en los confines de la nada.		<br />
<br />
<br />
	   Llenos de horror, con la razón turbada	<br />
	y el semblante de lágrimas cubierto,		<br />
	por aquel vasto y lóbrego desierto		<br />
	van a tientas siguiendo su jornada.		<br />
<br />
<br />
	   Su propio pensamiento los hostiga,		<br />
	la sombra todos los caminos cierra,	 <br />
	y es mayor por momentos su fatiga.		<br />
<br />
<br />
	   Hasta que el susto embarga sus sentidos		<br />
	y dan, como cadáveres, en tierra		<br />
	por su medrosa ofuscación vencidos.		<br />
<br />
<br />
<br />
XIII<br />
<br />
<br />
	   ¡Oh claridad del alba, precursora		<br />
	de un día inesperado! Tú viniste		<br />
	a libertad a Adán de aquella triste		<br />
	noche, con el pecado, abrumadora.		<br />
<br />
<br />
	   Despiértase la vida, el sol colora	<br />
	la tierra, el ciclo de fulgor se viste,		<br />
	y en jubiloso coro cuanto existe		<br />
	canta el himno sublime de la aurora.		<br />
<br />
<br />
	   Desde que, envuelto en santa poesía,		<br />
	un rayo matinal tenue y fecundo		<br />
	calmó de nuestros padres la agonía,		<br />
<br />
<br />
	   para el mísero, el pobre, el moribundo,		<br />
	en el primer destello de aquel día,		<br />
	¡tú, Esperanza inmortal, bajaste al mundo!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El único día del paraíso<br />
<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   En la bóveda azul, antes sombría,		<br />
	el fulgor de la gloria reverbera,		<br />
	y es el mundo en su breve primavera		<br />
	todo amor, todo paz, todo armonía.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Con qué infantil y extática alegría	<br />
	alzan su vista a la insondable esfera		<br />
	Eva y Adán, cuando por vez primera		<br />
	abren los ojos a la luz del día!		<br />
<br />
<br />
	   Rinden al hombre, sazonado fruto		<br />
	la tierra, el cielo su vital fluido,	 <br />
	música el bosque y obediencia el bruto.		<br />
<br />
<br />
	   Todos vienen a un signo de su dedo:		<br />
	que, en brazos del dolor, aún no ha nacido		<br />
	de las entrañas de la culpa el miedo.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   Despliega el sol, que por Oriente asoma		<br />
	con regia majestad, su intensa llama		<br />
	y el calor de la vida desparrama		<br />
	por la extendida vega y fértil loma.		<br />
<br />
<br />
	   Gustando, incautos, la madura poma	<br />
	cuyo jugo sus picos embalsama,		<br />
	juntos se posan en la misma rama		<br />
	el halcón y la tímida paloma.		<br />
<br />
<br />
	   Por el llano, feraz sin que la reja		<br />
	le desgarre inclemente, en paz bendita	 <br />
	pastan el lobo y la sufrida oveja.		<br />
<br />
<br />
	   Y en el Edén florido, que palpita		<br />
	como un seno fecundo, se refleja		<br />
	la calma de los cielos infinita.		<br />
<br />
<br />
<br />
III<br />
<br />
<br />
	   Eva, que aspira en el jardín ameno		<br />
	el húmedo frescor de la alborada,		<br />
	ve su casta hermosura retratada		<br />
	de manso arroyo en el cristal sereno.		<br />
<br />
<br />
	   Céfiro besa, de perfumes lleno,	 <br />
	su cabellera, como el sol, dorada,		<br />
	que cae en leves ondas desatada		<br />
	sobre el ebúrneo y delicado seno.		<br />
<br />
<br />
	   Quédase un punto atónita, indecisa,		<br />
	quiere luego abrazar la imagen pura		<br />
	que en la corriente trémula divisa,		<br />
<br />
<br />
	   y, al ver rota en el agua su figura,		<br />
	lanza a los ecos su vibrante risa		<br />
	perdiéndose a través de la espesura.		<br />
<br />
<br />
<br />
IV<br />
<br />
<br />
	   La muda soledad del firmamento,		<br />
	como un lago, tranquila y transparente,		<br />
	el murmullo apacible de la fuente,		<br />
	la rumorosa undulación del viento,		<br />
<br />
<br />
	   de la vida el perpetuo movimiento	 	<br />
	que Adán, embelesado, admira y siente,		<br />
	todo sume su espíritu inocente		<br />
	en grave y religioso arrobamiento.		<br />
<br />
<br />
	   Con el llanto agolpándose a sus ojos,		<br />
	sobrecogido ante grandeza tanta,	 <br />
	póstrase, en tierna adoración, de hinojos.		<br />
<br />
<br />
	   Y es, bajo el solio del espacio inmenso,		<br />
	la primera oración que a Dios levanta,		<br />
	pura cual nube de oloroso incienso.		<br />
<br />
<br />
<br />
V<br />
<br />
<br />
	   Eva, por la serpiente seducida,		<br />
	cede al funesto ardor que la devora		<br />
	y vuelve a Adán, confusa y tentadora,		<br />
	de su belleza virginal vestida.		<br />
<br />
<br />
	   Por gustar de la fruta apetecida	 	<br />
	que despierta sus ansias en mal hora,		<br />
	suplica humilde, apasionada llora		<br />
	y en su inquietud febril de Dios se olvida.		<br />
<br />
<br />
	   Fuego devorador y repentino		<br />
	de Adán enciende el contenido celo		<br />
	y abre a su infausta rebelión camino.		<br />
<br />
<br />
	   Y cuando, en lucha con su propio anhelo,		<br />
	sucumbe al dulce halago femenino,		<br />
	va el sol llegando a la mitad del cielo.		<br />
<br />
<br />
<br />
VI<br />
<br />
<br />
	   ¡Cuán tremendo el estigma del pecado		<br />
	sobre sus almas consternadas pesa		<br />
	al ver pasar, como fugaz pavesa		<br />
	barrida por el viento, el goce hurtado!		<br />
<br />
<br />
	   Núblase el cielo de repente, el pardo	 	<br />
	se agosta, el canto de las aves cesa		<br />
	y huyen gimiendo por la selva espesa		<br />
	las fieras en tropel desordenado.		<br />
<br />
<br />
	   Como vagas imágenes de un sueño,		<br />
	brillan y se deshacen de improviso		<br />
	las dichas del Edén, antes risueño.		<br />
<br />
<br />
	   Y en la gran dispersión del Paraíso,		<br />
	sólo queda a las plantas de su dueño,		<br />
	aullando de terror, el can sumiso.		<br />
<br />
<br />
<br />
VII<br />
<br />
<br />
	   «¡Gemid, gemid por vuestra infausta suerte,		<br />
	-truena la voz de Dios desde la altura-		<br />
	la paz del mundo en negra desventura		<br />
	vuestra soberbia ingratitud convierte!		<br />
<br />
<br />
	   Tú, Adán, tú labrarás como más fuerte,	 	<br />
	desde hoy la tierra, a tus esfuerzos dura,		<br />
	y será siempre tu progenie impura		<br />
	esclava del dolor y de la muerte.		<br />
<br />
<br />
	   Salid, hasta que en hora venidera,		<br />
	el pie de una mujer inmaculada	 <br />
	la frente aplaste de la sierpe artera.»		<br />
<br />
<br />
	   Dijo, y blandiendo su fulmínea espada		<br />
	el ángel del Señor, echólos fuera		<br />
	del mustio Edén, y les cerró la entrada.		<br />
<br />
<br />
<br />
VIII<br />
<br />
<br />
	   La tarde empieza a declinar. Con paso		<br />
	medroso y torpe, la infeliz pareja		<br />
	de aquel lugar de perdición se aleja, 		<br />
	dirigiendo su rumbo hacia el ocaso.		<br />
<br />
<br />
	   El tímido pudor ante el fracaso	 <br />
	de la ventura humana, huye y los deja,		<br />
	y con rígida piel de blanca oveja		<br />
	cubren su cuerpo macilento y laso.		<br />
<br />
<br />
	   Cada vez es más áspero el camino:		<br />
	difusa franja de matices rojos	 <br />
	arrebola el celaje vespertino.		<br />
<br />
<br />
	   Avanzan, y al través de los abrojos		<br />
	con susto ven, del animal dañino		<br />
	que está en acecho, relucir los ojos.		<br />
<br />
<br />
<br />
IX<br />
<br />
<br />
	   La rencorosa culpa que con ellos		<br />
	marcha invisible, sus conciencias muerde		<br />
	para que el bien pasado les recuerde		<br />
	el dolor, y se ericen sus cabellos.		<br />
<br />
<br />
	   Ya la tierra, a los pálidos destellos	<br />
	de amortiguada luz, sus galas pierde		<br />
	y no muestran el monte, ni la verde		<br />
	selva, ni el cielo azul tonos tan bellos.		<br />
<br />
<br />
	   La tristeza aumentando del paisaje,		<br />
	oyen por donde van, lúgubre y queda		<br />
	la voz de su delito que los nombra.		<br />
<br />
<br />
	   Y lejos, por los troncos y el follaje		<br />
	de la intrincada y tétrica arboleda,		<br />
	ven flotar los fantasmas de las sombras.		<br />
<br />
<br />
<br />
X<br />
<br />
<br />
	   El sol, al trasponer la última cumbre,		<br />
	su disco agranda y por instantes crece,		<br />
	y está tan encendido, que parece		<br />
	el rojizo horizonte, un mar de lumbre.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Oh Dios! Bajo su enorme pesadumbre	 <br />
	se precipita el sol. ¡Todo fenece!		<br />
	Eva temblando grita y desfallece,		<br />
	presa de su mortal incertidumbre.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Es el incendio, es el incendio!, -gime		<br />
	desesperado Adán- ¡Tal vez la llama	 <br />
	que purifica el alma y la redime!		<br />
<br />
<br />
	   Y alzando al alto cielo que se inflama		<br />
	la faz inquieta, en su terror sublime,		<br />
	-¡Dios que ofendí, misericordia! -clama.		<br />
<br />
<br />
<br />
XI<br />
<br />
<br />
	   Rendidos por la angustia y el espanto		<br />
	caen en honda congoja, y mientras dura		<br />
	su lánguido sopor, la noche oscura		<br />
	cubre los cielos con su negro manto.		<br />
<br />
<br />
	   ¡Ay!, al volver de su estupor, ¡con cuánto	 	<br />
	afán, mezcla de asombro y de pavura,		<br />
	clavan en las tinieblas de la altura		<br />
	su mirada tenaz, que ciega el llanto!		<br />
<br />
<br />
	   Con el aura que calla el ruido expira.		<br />
	Un astro sin calor, por el sombrío	 <br />
	y mudo espacio, amarillento gira.		<br />
<br />
<br />
	   Y, abrazándose a Adán, en su extravío,		<br />
	Eva balbuce sollozando: -¡Mira!		<br />
	¡Es el sol que se muere! ¡Siento frío!		<br />
<br />
<br />
<br />
XII<br />
<br />
<br />
	   Y la celeste bóveda enlutada		<br />
	es para su creciente desconcierto,		<br />
	urna de un mundo desquiciado y muerto		<br />
	que toca en los confines de la nada.		<br />
<br />
<br />
	   Llenos de horror, con la razón turbada	<br />
	y el semblante de lágrimas cubierto,		<br />
	por aquel vasto y lóbrego desierto		<br />
	van a tientas siguiendo su jornada.		<br />
<br />
<br />
	   Su propio pensamiento los hostiga,		<br />
	la sombra todos los caminos cierra,	 <br />
	y es mayor por momentos su fatiga.		<br />
<br />
<br />
	   Hasta que el susto embarga sus sentidos		<br />
	y dan, como cadáveres, en tierra		<br />
	por su medrosa ofuscación vencidos.		<br />
<br />
<br />
<br />
XIII<br />
<br />
<br />
	   ¡Oh claridad del alba, precursora		<br />
	de un día inesperado! Tú viniste		<br />
	a libertad a Adán de aquella triste		<br />
	noche, con el pecado, abrumadora.		<br />
<br />
<br />
	   Despiértase la vida, el sol colora	<br />
	la tierra, el ciclo de fulgor se viste,		<br />
	y en jubiloso coro cuanto existe		<br />
	canta el himno sublime de la aurora.		<br />
<br />
<br />
	   Desde que, envuelto en santa poesía,		<br />
	un rayo matinal tenue y fecundo		<br />
	calmó de nuestros padres la agonía,		<br />
<br />
<br />
	   para el mísero, el pobre, el moribundo,		<br />
	en el primer destello de aquel día,		<br />
	¡tú, Esperanza inmortal, bajaste al mundo!]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[A un agitador (2)]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8565</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:13:26 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8565</guid>
			<description><![CDATA[A un agitador<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   En vano mueves la opinión, y en vano		<br />
	tu palabra de fuego centellea.		<br />
	Para que llegue a germinar la idea		<br />
	que arrojaste en el surco, aún es temprano.		<br />
<br />
<br />
	   Fundiendo el tiempo en el crisol humano 	<br />
	razas y tribus, la naciones crea.		<br />
	¿Hay, por ventura, alguna que no sea		<br />
	lenta labor de su invisible mano?		<br />
<br />
<br />
	   Por más que ceda a la presión del hecho,		<br />
	no sacrifica un pueblo dócilmente	 <br />
	su fe, su tradición y su derecho.		<br />
<br />
<br />
	   Y cual río caudal, cuya corriente		<br />
	cambiando avanza por su antiguo lecho,		<br />
	siempre es el mismo y siempre diferente.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   Cuando la nieve que el invierno frío		<br />
	en las abruptas cumbres aglomera,		<br />
	licuada por la tibia primavera,		<br />
	baja de peña en peña al valle umbrío,		<br />
<br />
<br />
	   el revuelto turbión que afluye al río	<br />
	márgenes rompe, y la corriente fiera,		<br />
	dilatando el estrago por doquiera,		<br />
	lánzase al mar con indomado brío.		<br />
<br />
<br />
	   El soberbio raudal devasta el llano,		<br />
	arrebata los rústicos hogares,	 <br />
	descuaja el bosque y la ciudad inunda:		<br />
<br />
<br />
	   hasta que Dios, con inflexible mano,		<br />
	le reduce a sus cauces seculares,		<br />
	y las campiñas que asoló, fecunda.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[A un agitador<br />
<br />
<br />
I<br />
<br />
<br />
	   En vano mueves la opinión, y en vano		<br />
	tu palabra de fuego centellea.		<br />
	Para que llegue a germinar la idea		<br />
	que arrojaste en el surco, aún es temprano.		<br />
<br />
<br />
	   Fundiendo el tiempo en el crisol humano 	<br />
	razas y tribus, la naciones crea.		<br />
	¿Hay, por ventura, alguna que no sea		<br />
	lenta labor de su invisible mano?		<br />
<br />
<br />
	   Por más que ceda a la presión del hecho,		<br />
	no sacrifica un pueblo dócilmente	 <br />
	su fe, su tradición y su derecho.		<br />
<br />
<br />
	   Y cual río caudal, cuya corriente		<br />
	cambiando avanza por su antiguo lecho,		<br />
	siempre es el mismo y siempre diferente.		<br />
<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
<br />
	   Cuando la nieve que el invierno frío		<br />
	en las abruptas cumbres aglomera,		<br />
	licuada por la tibia primavera,		<br />
	baja de peña en peña al valle umbrío,		<br />
<br />
<br />
	   el revuelto turbión que afluye al río	<br />
	márgenes rompe, y la corriente fiera,		<br />
	dilatando el estrago por doquiera,		<br />
	lánzase al mar con indomado brío.		<br />
<br />
<br />
	   El soberbio raudal devasta el llano,		<br />
	arrebata los rústicos hogares,	 <br />
	descuaja el bosque y la ciudad inunda:		<br />
<br />
<br />
	   hasta que Dios, con inflexible mano,		<br />
	le reduce a sus cauces seculares,		<br />
	y las campiñas que asoló, fecunda.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Han pasado los años, y aún la veo]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8564</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:12:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8564</guid>
			<description><![CDATA[Han pasado los años, y aún la veo.		<br />
	Aún, dejando tras sí radiante huella,		<br />
	surca la oscuridad su imagen bella		<br />
	como fulguración de mi deseo.		<br />
<br />
<br />
	   Cuando en la lucha del deber flaqueo	 	<br />
	y el brutal desengaño me atropella,		<br />
	fijo el cansado pensamiento en ella		<br />
	y, como en tiempos venturosos, creo.		<br />
<br />
<br />
	   Hoy que, ceñido al corazón de espinas,		<br />
	del sol poniente al resplandor escaso,	 <br />
	me siento a meditar sobre mis ruinas,		<br />
<br />
<br />
	   por vez postrera, apresurando el paso,		<br />
	¡ay!, llega con sus tintas matutinas		<br />
	a templar las tristezas de mi ocaso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Han pasado los años, y aún la veo.		<br />
	Aún, dejando tras sí radiante huella,		<br />
	surca la oscuridad su imagen bella		<br />
	como fulguración de mi deseo.		<br />
<br />
<br />
	   Cuando en la lucha del deber flaqueo	 	<br />
	y el brutal desengaño me atropella,		<br />
	fijo el cansado pensamiento en ella		<br />
	y, como en tiempos venturosos, creo.		<br />
<br />
<br />
	   Hoy que, ceñido al corazón de espinas,		<br />
	del sol poniente al resplandor escaso,	 <br />
	me siento a meditar sobre mis ruinas,		<br />
<br />
<br />
	   por vez postrera, apresurando el paso,		<br />
	¡ay!, llega con sus tintas matutinas		<br />
	a templar las tristezas de mi ocaso.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ay! ¡No era para mí ventura tanta!]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8563</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:12:34 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8563</guid>
			<description><![CDATA[¡Ay! ¡No era para mí ventura tanta!		<br />
	Tenaz dolencia arrebatome aleve		<br />
	de mi tierna ilusión la dicha breve,		<br />
	que aún muerta en mi memoria se levanta.		<br />
<br />
<br />
	   Del seno virginal de aquella santa,	 	<br />
	como nube de incienso undosa y leve,		<br />
	voló el alma, tan pura cual la nieve		<br />
	que no manchó jamás humana planta.		<br />
<br />
<br />
	   Cuando en su casto lecho, con profundo		<br />
	recogimiento, el pan de terna vida	 	<br />
	recibió, despidiéndose del mundo,		<br />
<br />
<br />
	   clavó en mí su mirada entorpecida		<br />
	con el supremo afán del moribundo,		<br />
	y quedó, al parecer, como dormida.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[¡Ay! ¡No era para mí ventura tanta!		<br />
	Tenaz dolencia arrebatome aleve		<br />
	de mi tierna ilusión la dicha breve,		<br />
	que aún muerta en mi memoria se levanta.		<br />
<br />
<br />
	   Del seno virginal de aquella santa,	 	<br />
	como nube de incienso undosa y leve,		<br />
	voló el alma, tan pura cual la nieve		<br />
	que no manchó jamás humana planta.		<br />
<br />
<br />
	   Cuando en su casto lecho, con profundo		<br />
	recogimiento, el pan de terna vida	 	<br />
	recibió, despidiéndose del mundo,		<br />
<br />
<br />
	   clavó en mí su mirada entorpecida		<br />
	con el supremo afán del moribundo,		<br />
	y quedó, al parecer, como dormida.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[No sé que impulso irresistible y rudo]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8562</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:12:10 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8562</guid>
			<description><![CDATA[No sé que impulso irresistible y rudo		<br />
	me sacó de mi extático embeleso:		<br />
	sé que en su casta boca estampé un beso		<br />
	y la abracé con apretado nudo.		<br />
<br />
<br />
	   La pobre niña, que evitar no pudo	 	<br />
	de mi pasión el temerario exceso,		<br />
	vaciló, temblorosa, bajo el peso		<br />
	de aquel ósculo ardiente, intenso y mudo.		<br />
<br />
<br />
	   Haciéndome sentir de sus enojos		<br />
	el noble arranque, con nervioso brío	 	<br />
	mis ímpetus contuvo y mis antojos.		<br />
<br />
<br />
	   Pero ¿cómo ofenderme su desvío,		<br />
	si el amor, asomándose a sus ojos,		<br />
	a traición me entregaba su albedrío?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No sé que impulso irresistible y rudo		<br />
	me sacó de mi extático embeleso:		<br />
	sé que en su casta boca estampé un beso		<br />
	y la abracé con apretado nudo.		<br />
<br />
<br />
	   La pobre niña, que evitar no pudo	 	<br />
	de mi pasión el temerario exceso,		<br />
	vaciló, temblorosa, bajo el peso		<br />
	de aquel ósculo ardiente, intenso y mudo.		<br />
<br />
<br />
	   Haciéndome sentir de sus enojos		<br />
	el noble arranque, con nervioso brío	 	<br />
	mis ímpetus contuvo y mis antojos.		<br />
<br />
<br />
	   Pero ¿cómo ofenderme su desvío,		<br />
	si el amor, asomándose a sus ojos,		<br />
	a traición me entregaba su albedrío?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los dos, un día, en solitario huerto]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8561</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:11:47 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8561</guid>
			<description><![CDATA[Los dos, un día, en solitario huerto,		<br />
	nos vimos con placer, fingiendo en vano,		<br />
	junto a un almendro, que se alzaba ufano		<br />
	de vigorosa floración cubierto.		<br />
<br />
<br />
	   Ya del invierno entumecido y yerto	 	<br />
	presentía la tierra el fin cercano,		<br />
	y de verde matiz vistiendo el llano		<br />
	esmaltaba la mies el surco incierto.		<br />
<br />
<br />
	   Cruzáronse al azar nuestras miradas,		<br />
	llenas de fuego, como en lid reñida	 	<br />
	centellando se cruzan dos espadas.		<br />
<br />
<br />
	   Y envolvió nuestras almas de tal modo		<br />
	aquel desbordamiento de la vida,		<br />
	que, sin hablar, nos lo dijimos todo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los dos, un día, en solitario huerto,		<br />
	nos vimos con placer, fingiendo en vano,		<br />
	junto a un almendro, que se alzaba ufano		<br />
	de vigorosa floración cubierto.		<br />
<br />
<br />
	   Ya del invierno entumecido y yerto	 	<br />
	presentía la tierra el fin cercano,		<br />
	y de verde matiz vistiendo el llano		<br />
	esmaltaba la mies el surco incierto.		<br />
<br />
<br />
	   Cruzáronse al azar nuestras miradas,		<br />
	llenas de fuego, como en lid reñida	 	<br />
	centellando se cruzan dos espadas.		<br />
<br />
<br />
	   Y envolvió nuestras almas de tal modo		<br />
	aquel desbordamiento de la vida,		<br />
	que, sin hablar, nos lo dijimos todo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[A veces s escapaba de su pecho]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8560</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:11:27 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8560</guid>
			<description><![CDATA[A veces s escapaba de su pecho		<br />
	forzado gozo y sin razón reía,		<br />
	otras, entre sus manos escondía		<br />
	   su hermoso rostro, en lágrimas deshecho.		<br />
	Siempre alterado y nunca satisfecho,	 	<br />
	yo con ávido ojos la seguía,		<br />
	que era su angustia causa de la mía		<br />
	y origen su esquivez de mi despecho.		<br />
<br />
<br />
	   ¿Quién, turbado de pronto las serenas		<br />
	horas de nuestra paz íntima y santa,	 	<br />
	rompió nuestras dulcísimas cadenas?		<br />
<br />
<br />
	   Preguntádselo al pájaro que canta,		<br />
	labrando el nido, sus ocultas penas,		<br />
	y al insecto, y al germen, y a la planta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[A veces s escapaba de su pecho		<br />
	forzado gozo y sin razón reía,		<br />
	otras, entre sus manos escondía		<br />
	   su hermoso rostro, en lágrimas deshecho.		<br />
	Siempre alterado y nunca satisfecho,	 	<br />
	yo con ávido ojos la seguía,		<br />
	que era su angustia causa de la mía		<br />
	y origen su esquivez de mi despecho.		<br />
<br />
<br />
	   ¿Quién, turbado de pronto las serenas		<br />
	horas de nuestra paz íntima y santa,	 	<br />
	rompió nuestras dulcísimas cadenas?		<br />
<br />
<br />
	   Preguntádselo al pájaro que canta,		<br />
	labrando el nido, sus ocultas penas,		<br />
	y al insecto, y al germen, y a la planta.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ajenos al temor y a la tristeza]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8559</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:11:08 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8559</guid>
			<description><![CDATA[Ajenos al temor y a la tristeza		<br />
	crecimos cual los frutos de una rama,		<br />
	y aún alumbra el confuso panorama		<br />
	de mi vida, su cándida belleza.		<br />
<br />
<br />
	   Mas cuando la inmortal Naturaleza	 	<br />
	dice a la juventud: ¡Despierta y ama!		<br />
	y alcanzamos la edad en que la llama		<br />
	de la pasión a embravecerse empieza,		<br />
<br />
<br />
	   su genio se volvió, para mi daño,		<br />
	cayendo en singulares extravíos,	 <br />
	suspicaz, melancólico y huraño.		<br />
<br />
<br />
	   Ya extremaba, impaciente, sus desvíos		<br />
	y ya, sumisa en estupor extraño, 		<br />
	no aparataba sus ojos de los míos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ajenos al temor y a la tristeza		<br />
	crecimos cual los frutos de una rama,		<br />
	y aún alumbra el confuso panorama		<br />
	de mi vida, su cándida belleza.		<br />
<br />
<br />
	   Mas cuando la inmortal Naturaleza	 	<br />
	dice a la juventud: ¡Despierta y ama!		<br />
	y alcanzamos la edad en que la llama		<br />
	de la pasión a embravecerse empieza,		<br />
<br />
<br />
	   su genio se volvió, para mi daño,		<br />
	cayendo en singulares extravíos,	 <br />
	suspicaz, melancólico y huraño.		<br />
<br />
<br />
	   Ya extremaba, impaciente, sus desvíos		<br />
	y ya, sumisa en estupor extraño, 		<br />
	no aparataba sus ojos de los míos.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Nunca gozó al tierra castellana]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8558</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:10:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8558</guid>
			<description><![CDATA[Nunca gozó al tierra castellana		<br />
	más gentil y perfecta criatura.		<br />
	Era su tez tan sonrosada y pura		<br />
	como el nítido albor de la mañana.		<br />
<br />
<br />
	   Tenía su mirada soberana	 	<br />
	el brillo de un lucero en noche oscura,		<br />
	y exhalaba su púbera hermosura		<br />
	el frescor aroma de la flor temprana.		<br />
<br />
<br />
	   Como el gorjeo halagador del ave		<br />
	que canta en libertad, era su acento,	 	<br />
	a un tiempo mismo, arrebatado y suave.		<br />
<br />
<br />
	   ¿Quién competía, en le risueño coro		<br />
	de alegres niñas, con aquel portento		<br />
	de ojos azules y cabellos de oro?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Nunca gozó al tierra castellana		<br />
	más gentil y perfecta criatura.		<br />
	Era su tez tan sonrosada y pura		<br />
	como el nítido albor de la mañana.		<br />
<br />
<br />
	   Tenía su mirada soberana	 	<br />
	el brillo de un lucero en noche oscura,		<br />
	y exhalaba su púbera hermosura		<br />
	el frescor aroma de la flor temprana.		<br />
<br />
<br />
	   Como el gorjeo halagador del ave		<br />
	que canta en libertad, era su acento,	 	<br />
	a un tiempo mismo, arrebatado y suave.		<br />
<br />
<br />
	   ¿Quién competía, en le risueño coro		<br />
	de alegres niñas, con aquel portento		<br />
	de ojos azules y cabellos de oro?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[De mi niñez la dócil compañera]]></title>
			<link>https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8557</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2010 10:10:33 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://sonett.fontane-place.de/member.php?action=profile&uid=1">ZaunköniG</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://sonett.fontane-place.de/showthread.php?tid=8557</guid>
			<description><![CDATA[De mi niñez la dócil compañera,		<br />
	abrasada en la fe de sus mayores,		<br />
	iba, llena de místicos temores,		<br />
	a recibir su comunión primera.		<br />
<br />
<br />
	   La luz de anticipada primavera,	 	<br />
	quebrándose en los vidrios de colores,		<br />
	con nimbos de irisados resplandores		<br />
	coronaban su rubia cabellera.		<br />
<br />
<br />
	   Cuando al pies del altar, con la creciente		<br />
	exaltación de su cristiano celo,	 <br />
	rindiose a Dios al virgen inocente,		<br />
<br />
<br />
	   me pareció que en sosegado vuelo, 		<br />
	agolpándose en torno de su frente,		<br />
	la besaban los ángeles del cielo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[De mi niñez la dócil compañera,		<br />
	abrasada en la fe de sus mayores,		<br />
	iba, llena de místicos temores,		<br />
	a recibir su comunión primera.		<br />
<br />
<br />
	   La luz de anticipada primavera,	 	<br />
	quebrándose en los vidrios de colores,		<br />
	con nimbos de irisados resplandores		<br />
	coronaban su rubia cabellera.		<br />
<br />
<br />
	   Cuando al pies del altar, con la creciente		<br />
	exaltación de su cristiano celo,	 <br />
	rindiose a Dios al virgen inocente,		<br />
<br />
<br />
	   me pareció que en sosegado vuelo, 		<br />
	agolpándose en torno de su frente,		<br />
	la besaban los ángeles del cielo.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
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